Querida amiga:
Recuerdo que aquella noche, no pude dormir. Recuerdo que mis lágrimas bajaban por mi mejilla, y toda la tristeza que sentía. Pero algo hacía diferente del resto de las noches. Un poco de luz en mi mente, como una voz, como la que yo solía tener en mi conciencia. Fuiste tú, me acuerdo! Usted tomó mi mano y empecé a caminar, usted me dijo que quería verme, y darme un abrazo. Pero no estábamos juntas, sólo en nuestros corazones. Así que me miró con sus dulces ojos, y sentí su amor. Me puse a llorar, porque yo no entendía, ¿por qué querida amiga?, ¿por qué me ayuda? ¿De verdad lo meresco? Recuerdo que me podía dormir sin temor aquella noche, porque yo sentía que me estaba protegiendo, y al apoyar la cabeza en la almohada me quede dormida-
Así que gracias querida amiga, por enseñarme que la vida es un sueño que nunca acaba, aunque tiene sus momentos malos, uno puede ser feliz, esta todo en la fuerza de nuestra mente y nuestro corazón. Depende de nosotros si queremos tener un buen día o una pesadilla oscura y fría. Así que querido amiga no te vayas por favor, no me dejes sola en este extraño sueño, en el que yo quiero despertar pero tu no me dejas. Así que gracias, toma mi mano y nunca me dejes ir, porque necesito tu fuerza, tu amor para seguir soñando con algo bueno, algo pacífico y encantador.